domingo, 28 de agosto de 2011



Ground Control to Major Tom... Ground Control to Major Tom... Take your protein pills and put your helmet on...”

Sonaba de nuevo aquella canción en la radio mientras volvía de la editorial de camino a casa. Otro rechazo. “No es lo que buscamos ahora, señor Zane, pero le agradecemos el esfuerzo”. Ya, claro, y yo ese esfuerzo ya lo puedo vender, porque sólo con el esfuerzo no se come todos los días manjares divinos. Qué remedio, al menos mi amigo Bowie me anima con su gran éxito de los años 60, así que me pongo a cantarla por la calle. Es Otoño, pero hace algo de frío, así que me remango el cuello de la cazadora, meto las manos en los bolsillos y me subo el volumen del reproductor de música. Estaba llevando un verdadera mala racha. Desde que me me fui de casa, a los 19 años por una discusión con mis padres, llevo buscando una forma estable en la que “vivir”, propiamente dicho. Estuve viviendo en casas de amigos que tuve, pero no me podía quedar por más de 3 meses; de hecho, puedo dar gracias de haber encontrado un pequeño trabajo como camarero, pero mi auténtico sueño ha sido siempre ser escritor.

Ahora, despues de varios años ahorrando del trabajo y el dinerillo que me sacaba con alguna publicación, me puedo pagar el alquiler, un pisito modesto en Manhattan. No es gran cosa, pero es más que vivir en la calle, y al menos, tengo donde caerme muerto después de un largo día de trabajo. Algún día, y lo tengo muy claro, me haré escritor, conoceré a alguien y formaré una familia. Es lo único a lo que puedo aspirar. Y ni siquiera pido tener mucho éxito, simplemente que lo que publico sea lo que busquen, señor Zane.

This is Ground Control to Major Tom: You've really made the grade and the papers want to know whose shirts you wear...”

De camino para casa, me paro en un café para darme un respiro. “Bien cargado y para llevar, por favor...Esta noche lo voy a necesitar.” Como no escriba una historia que les interese a esos escupefolios, voy a estar bastante perdido, pero bueno, haré lo que pueda. Absorto en mis pensamientos, llegué a casa: Subí las escaleras, saqué las llaves, las metí en la puerta, giré la cerradura... Sorpresa, no abre. Me quedé parado unos treinta segundos frente a mi puerta con la postura congelada. “¿Pero que demonios...?” Ante la sorpresa de mi puerta, ejecuté el protocolo universal ante casos de puertas atrancadas: Dí un paso atrás y pateé la puerta fuertemente en el centro con la bota derecha, acto seguido, la puerta se abrió haciendo un extraño ruido. Sonreí complacido para mis adentros. “Hostia ya, solo faltaría que me hubieran desahuciado o algo así”. Entré en mi reino del desorden, dejé el café sobre la mesa de la cocina-recibidor-salón-comedor, me quité la chaqueta, la tiré con una puntería prodigiosa sobre el colgador, cerré la puerta de un taconazo “Para que aprendas a atrancarte, guarra.” y dejé la bandolera sobre el sofá. Cogí el café y me lo bebí de un trago, profiriendo un grito seco, ya que eso todavía era magma volcánico en un vaso de papel.

And I think my spaceship knows which way to go... Tell my wife I love her very much, she knows...”

Hasta el momento, nunca he podido permitirme tener ningún tipo de relación amorosa aquí, dado que al poco tiempo, me tenía que cambiar de lugar, pero nunca tiré la toalla al respecto. Sólo es cosa de conocer a la persona que sea capaz de aguantar semejante trasto como este. Lo único que me quedaba por hacer era sentarme en la mesa del dormitorio para escribir algo que les guste a esos desgraciados. Así que eso fue lo que hice, ni más ni menos: Irme a la habitación y escribir algo que les gustara a esos malditos desgraciados.

Y esa historia les iba a gustar. Sí o sí.

"Planet Earth is blue and there's nothing I can do"

Atte: David Zane

No hay comentarios:

Publicar un comentario