Me desperté, por algún motivo, boca abajo en el sofá en vez de en cama. Me dolían el cuello y los ojos de sobremanera. No había bebido nada en absoluto, recuerdo llegar a casa y ponerme a escribir algo de historia, no mucho más. Supongo que en un descanso me tumbé en el sofá y ahí caí redondo o algo. Al cabo de un rato de filosofar sobre por qué estaba ahí, me levanté, y fui directamente a trabajar, sin desayunar, no tenía mucho tiempo. Entraba en media hora y tardo aproximadamente media hora en llegar. Estiré la ropa arrugada, me despejé la cara con dos bofetones y me dirigí a la puerta, cogiendo antes el chaquetón de donde lo había dejado. Fue bastante apurado, pero conseguí llegar unos minutos antes, lo suficiente para cambiarme y ponerme el traje.
El día de trabajo resultó ser bastante normal, sin demasiada gente borde como suele haber todos los miércoles por la mañana, salvo por ese incidente que me sorprendió a media mañana.
-¡Eh, Zane!-¿Que?-Te llaman por el fijo, suena a chica ¿Que habrás hecho, pícaro?-¡Que te den, Mac! Trae acá el teléfono...
En efecto, sonaba a voz de mujer...
-¿David Zane?-Si, soy yo ¿Por qué?-Mire, voy a ser clara y concisa. Queremos que trabaje para nosotros. Hemos leído algo suyo que publicaron en el periódico y nos gustó su forma de escribir. Además, andamos faltos de personal ¿Qué me dice?-Pues... Ahora que me lo plantea tan de sopetón, no sabría que de... ¿Dónde hay que firmar?
Escuché risas del otro lado del teléfono. Esa tía, fuera quien fuera, me había sacado de este agujero.
-No se preocupe, señor Zane...-Llámame David, por favor.-Está bien, David ¿Qué le parece si nos vemos esta tarde en Central Park y le explico detalladamente lo de su nuevo puesto?-Me parecería perfecto ¿Que le parece a las 3 y media?-Allí estaré.-Perfecto entonces ¿Por cierto, podría preguntarle su nombre?-Claro, soy Rebecca Chetler-Pues encantado, Rebecca, nos veremos esta tarde, y ahora, si me disculpa, me llaman por cocina ¡Hasta la vista!-Hasta luego, David.
Le devolví el teléfono a Mac, uno de mis compañeros, concretamente, el que se encarga de la barra, y ya no tardó en preguntarme.
-¿Que? ¿Quien era?-Era la chica que me sacará de este infierno, amigo-¿Que me quieres decir con eso?-Ya lo verás.
Acto seguido, sonreí, me quité el mandil, me puse la ropa que llevaba antes, y me dirigí a la puerta. No tardé en escuchar a Mac de nuevo
-¿Pero adonde te crees que vas? ¡El jefe te matará!-Dile al jefe que voy en busca de mi futuro, y que no espere verme en un tiempo.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Building my own future
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